Mitos leyendas y cuentos nordicos

Mitos leyendas y cuentos nordicos
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Los cuentos -o mitos, historias o leyendas- de la mitología nórdica, cuando se toman en conjunto, cuentan una gran narración cíclica que comienza en la creación del cosmos, termina con la caída del cosmos en Ragnarok y luego se reanuda con el creación. Aquí están los principales cuentos que componen este ciclo, en orden aproximadamente cronológico:

Historias leyendas y mitos de los vikingos o mitos nórdicos

Este ciclo, desde el nacimiento hasta la vida, la muerte y el renacimiento, es el mismo ciclo que vemos repetirse en el transcurso del día, el año, las fases de la luna y el ciclo de vida de cualquier organismo. Para los nórdicos precristianos y otros pueblos germánicos, estos mitos expresaban el significado invisible que percibían dentro de los fenómenos visibles que siguen estos ciclos, es decir, todos los fenómenos visibles.

Estos cuentos relacionaban todo lo que uno podría encontrar durante el curso de su vida con las realidades sagradas en el corazón de la vida. Los paganos pueblos germánicos podrían decir, junto con el poeta William Blake, que “todo lo que vive es santo”. No tenían necesidad de anhelar un Cielo lejano ni de temer un Infierno distante; este mundo, aquí y ahora, es donde lo sagrado se revela a sí mismo, en toda su maravilla, belleza y terror.

Otra forma de decir esto es que los cuentos de la mitología nórdica, sus personajes divinos y los lugares invisibles donde tiene lugar la acción, comprenden una cosmovisión que se expresaba en imágenes y narrativas más que en el lenguaje conceptual con el que hoy preferimos expresarnos las cosmovisiones que nos ayudan a dar sentido a nuestras vidas: progreso histórico, ciencia, etc.

Esta priorización de la historia sobre el concepto se debe a la naturaleza animista de la religión germánica precristiana. Para las sociedades animistas, el mundo no está compuesto de materia inerte que siga mecánicamente leyes fijas y predecibles como las que en el mundo moderno creemos que es. A través de los ojos animistas, todo es consciente, voluntario y espiritual.

La conciencia no está encerrada dentro de un órgano (el cerebro) de una especie (la humanidad). Más bien, cualquier cosa que los humanos puedan percibir también puede percibirnos, ya sea a través de lo que llamamos los “sentidos” o mediante medios más sutiles que la cosmovisión moderna tiende a descartar como “meramente subjetivo”.

Para un animista, todo lo que uno puede percibir, cada ser humano, cada árbol, cada brizna de hierba, cada tortuga, cada oso, cada río, cada montaña, son todos personajes que representan la misma gran historia. Y, para los antiguos pueblos germánicos, la mitología nórdica era esa gran historia que forma el arquetipo sagrado de la cual todas nuestras historias personales son manifestaciones.